Resacamusical – Cuac FM 103.4 (A Coruña)


Matt Elliott by resacamusical
febrero 22, 2007, 1:13 pm
Filed under: Biografias

Matt Elliott

Discografia:

En el proyecto Third Eye Fundation nos dejó el legado :

• Semtex LP/CD (1996)
• In Version LP/CD (1996)
• Universal Cooler 7″
• Semtex 12″
• Third Eye Foundation / KS Kollective split 7″
• Ghost LP/CD (1997)
• Sound Of Violence 12″/CD
• Third Eye Foundation / V/vm split 12″
• Fear Of A Wack Planet 12″/CD
• You Guys Kill Me LP/CD (1998)
• In Bristol With A Pistol 7″/CD
• What Is It With You 12″/CD
• Little Lost Soul LP/CD (2000)
• I Poo Poo On Your Juju LP/CD (2001)

• Collected Works (2006)

En su proyecto como Matt Elliott :

● “Failing Songs” ( 2006 )
● “Drinking songs” ( 2005 )
● “The Mess We Made” ( 2003 )

Chicha:

Matt Elliot es originario de Bristol.

1. Protohistoria: Third eye fundation

THIRD EYE FOUNDATION fue uno de los proyectos de avant-rock más excitantes de la pasada década, de los pocos en llevar las enseñanzas de My Bloody Valantine un poco más allá de donde lo había dejado Kevin Shields en el monumental “Loveless”. Esto lo hicieron a zarpazos de drum n´bass en una de tantas bizarras mixtificaciones propias de una época (mediados de los 90) y un contexto ( la Inglaterra subterránea de la era brit-pop, la de Autechre, Bark Psychosis, Main, Seefeel, Disco Inferno, etc…) donde se tomaba la música en toda su amplitud como un vehiculo lúdico hacia regiones insólitas e inexploradas y que, teniendo en cuenta la cantidad, calidad y singularidad, tarde o temprano, se redescubrirá con la misma pasión que hoy miramos el legado oculto de visionarios como United States Of America o Sagittarius.

Tras la nomenclatura THIRD EYE FOUNDATION estaba nuestro hombre, Matt Elliott.
Siempre lo recordaremos por las extremas travesías a la cabeza de ese gran engendro de ritmos poderosos y atmósferas asfixiantes llamado The Third Eye Foundation.

Hoy Matt Elliott vive en Francia y su música sigue igual de hiriente y áspera, solo que ha dejado (hace un tiempo ya!) la electrónica, para adentrarse y empaparse de las sonoridades folk de Europa del Este y sobretodo de la toda la zona ex-soviética. Orfebre del ruido, el Matt Elliott de Bristol brindó al mundo en los noventa una explosión de noise agitado con drum’n’bass que ocultó bajo el nombre artístico de “The Third Eye Foundation”. Así pasó unos cuantos años y trabajos como “Ghost” o “You Guys Kill Me” en los que pesaba la melancolía, el sentimiento triste, también la locura, expresada a base de electrónica pesada y programación frenética.

Tras autoeditarse su debut, “Semtex”, primer álbum de The Third Eye Foundation comienza su andadura entre la electrónica y el noise. El segundo disco, “Ghost” de corte mucho más ambiental y oscuro comienza a introducirse en el drum’n’bass, breakbeat y hip-hop. “You Guys Kill Me”, “Little Lost Soul” y “I Poopoo On Your Juju”, hacen su obra más accesible y abierta.

2. Historia:

“The Third Eye Foundation” se quitó la máscara y Matt Elliott apareció firmando un disco en el que el rastro del orfebre se podía seguir pero apenas, regresaría al ruedo ya convertido en Matt Elliot dejando de lado el proyecto anterior con “The Mess We Made” (2003), un trabajo duro y no apto para todos los públicos que le puso en lo más alto de las listas de lo mejor de 2003.

Hacía ya dos años que se había instalado en Francia y el parto le salió demasiado humano. La máquina perdió la partida y en su lugar brotaron pianos, contrabajos, guitarras secas. No perdió en el camino su atmósfera pesada y torturada ni cierto toque de la casa, pero la electrónica se puso al servicio de la vía artesanal. El sample como pincel para detallar sobre un lienzo de artesano de minimalismo. No era un trabajo fácil pero la crítica aprobó la mutación y vió que era bueno, muy bueno, el esfuerzo de Elliott hacia la humanización de la máquina.
Poco más tarde, presenta su trabajo en España junto a Smog y después con Emak Bakia, además de figurar en los carteles del Tanned Tin (2003) y Primavera Sound (2004).

Dos años mas tarde, en 2005 y distribuido aquí por Acuarela, aparece con “Drinking songs” sigue por el camino de la desnudez. Las ocho nuevas composiciones ruedan de nuevo con alma triste y pesadumbre, pero el peso eléctrico queda más sepultado si cabe por voz, guitarras y piano que sirven para adentrarse en el abismo de los camaradas ahogando sus penas en alcohol o en una muerte cierta y a la deriva como evoca en “The Kursk”. Frente a la borrosa portada de “The Mess We Made”, ahora un grabado ilustra al bebedor con los ojos cerrados y un pitillo humeando en la sien, entregado a la introspección mientras los ceniceros se llenan y las botellas se vacían. A su lado, un inquietante gato negro mira desde la esquina de una taberna de principios de siglo. Es la cubierta de un disco en el que Plastikman, Leonard Cohen y Hood se citan para emborracharse y conjurar dentro de un mismo cuerpo.
Poca distancia hay entre versos como “Boca abajo y jodido de nuevo / sabor a sangre otra vez“ (“C. F. Bundy”) y “parece que solo sabemos responder en especie / y el ojo por ojo únicamente nos deja ciegos” (“What´s wrong”). Ambos forman parte de un mismo estado de ánimo: la desesperación que busca la purga trago a trago limpio. Tal es así que, entre esas constantes grietas de una pareja que se desmorona a pasos agigantados en las reflexiones de los monólogos interiores del autor, se intercala “The Kursk”, un bellísimo recuerdo a los fallecidos en el accidente de aquel submarino ruso que pone los pelos de punta (“El agua sube y lentamente morimos / nosotros no veremos la luz otra vez / no veremos a nuestras esposas otra vez“ ). Una pieza que encaja formal y espiritualmente en un álbum que, se advierte en las notas, ha de tomarse como tal únicamente en sus primeros siete cortes.

El disco marca su evolución hacia un folk torturado que hunde sus raíces en la electrónica y la música coral en un sentido “soviético” y decadente. Claro que hay excepciones, y Matt Elliott también tiende un puente a las épocas de “The Third Eye Foundation” cuando para cerrar este trabajo con “The Maid we messed” desata de nuevo el ritmo electrónico frenético en una odisea de casi media hora que desemboca en piano mínimo y sintetiza esa metamorfosis de su caparazón hecho máquina.

El útlimo retoño hata la fecha se llama “Failing Songs” (2006) , el cual es el tercer disco bajo su nombre real y quizás el más atormentado, pareciera que algo fuese a estallar en cualquier momento, pero no, sólo continúa la agonia.
Es increíble como este músico británico logra afectar, dañar….. . Matt Elliott siempre ha tenido ese don, sea el estilo musical que sea desde donde apunte, siempre tira a matar.
El uso de la palabra “canción” en el título es un signo a tener en cuenta. Porque hablamos de canciones. Canciones donde las melodías sutiles contrastan con la dureza de palabras, porque Failing Songs es una ruda constatación del fracaso. Los textos contienen la repulsa de su autor, que se debate entre la desesperanza y la fría cólera, a la evolución militarista del mundo. Composiciones tan sublimes como melancólicas, empapadas de música balcánica, griega, y de más allá, a veces puntuadas con guitarras de tinte español (siendo entonces esa guitarra el instrumento predilecto, omnipresente aunque frecuentemente conjugado con la pereza del violonchelo) . Failing Songs es de esos discos que uno aprecia tanto en compañía como a solas, un álbum que agarra y no suelta, de los que uno no se aleja porque su sitio es justo al lado del lector de CDs, justo a mano. Una música de fiesta triste que ilumina el corazón del oyente.

Matt Elliott abandona definitivamente el rastro electrónico que se veía en sus dos primeras obras en solitario y sucumbe al influjo de la música balcánica y la crudeza de la guitarra, con composiciones que te atrapan y no te sueltan. Lo que dejaba intuir en temas claustrofóbicos como “The Kursk” aquí lo magnifica hasta el infinito.
Doce cortes sublimes, que parecen sacados de una banda sonora de Emir Kusturica y que sin embargo “apestan” a Matt Elliott por los cuatro costados. Los coros le confieren una intensidad como nunca antes había logrado. Música solemne para corazones rotos y almas desesperadas -el tema ‘Desamparado’ es buen ejemplo de ello-, que seguro que encuentran un bálsamo reparador en estas composiciones. “Our Weight In Oil”, “The Seance” o la propia “The Failing Song” han pasado por derecho propio al listado de clásicos del músico de Bristol, a quien veremos presentándolas en directo en nuestro país en la primavera de este 2007.

Enlaces de inerés :

The Thid Eye Fundation

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