Resacamusical – Cuac FM 103.4 (A Coruña)


Concha Buika by resacamusical
marzo 27, 2007, 9:00 pm
Filed under: Biografias

Concha Buika

Concha Buika nace en Palma de Mallorca en 1972, aunque su origen es guineano. Desde muy pequeña su talento musical se hace evidente; pero en un viaje a Londres, que hace para estudiar un curso de interpretación, le invitan a un concierto de Pat Metheny y es cuando su vida cambia.

A partir de ese instante inicia su carrera musical. Empieza a cantar en bandas locales y es acompañada en sus formaciones (dúos, tríos…) por músicos americanos y mallorquines (Miguel Rodríguez, Jacob Sureda, Noah Shaye, Ben Stivers, Cacho Montes, Mark Rossi, Israel Sandoval, Oscar Guerrero…). Durante los 90 colabora en diferentes producciones donde destacan “Ombra” de La Fura dels Baus o la banda sonora de la película “Km. 0”. Y paralelamente compone y arregla temas como “Ritmo para voçé”, “Up to the sky”, “Will I” y “Loving you” (todos ellos éxitos house en Europa).

Desde noviembre del 2000 hasta marzo del 2001 actúa en los casinos Luxor, Harra’s y Gold Coast de Las Vegas (EE.UU.). También actúa como invitada en el Blue Note de la misma ciudad junto a Rachelle Ferrell.

Arreglista y compositora autodidacta, Concha es una cantante que maneja todos los estilos (jazz, boleros, flamenco, funk…). Además su carácter en el escenario le hace ser una de las artistas más enérgicas y espontáneas de panorama actual español como ha venido demostrando en sus actuaciones con su banda, un trío de Jazz, donde interpretan canciones originales, que compagina con la copla, boleros y standards de jazz.

Debút: Buika

El 21 de febrero de 2005 nos presentaba su primer disco, titulado “Buika“, donde de una manera personal nos interpreta 11 grandes canciones que traspasan las formas y donde combina todos estos estilos que junto a lo sorprendente de sus letras y la sensualidad de su voz hace de Concha una artista única en el panorama musical español.

Enormemente variado y sorprendente, deja constancia de su vena gitana y su poderío vocal, con arreglos que van del jazz al house pasando por los boleros, soul, flamenco… A Buika no se le escapa nada. Muchos años de experiencia en la música y los grandes temas de este disco la confirman como una artista de los pies a la cabeza.

2º: Mi Niña Lola

El segundo álbum de Concha Buika denominado “Mi niña Lola” se abre con coplas a mansalva. Así, Concha nos demuestra su manejo del flamenco-fusión ayudada por Javier Limón a la producción. Para terminar con “Love“, quizás el tema que más recuerde a su anterior disco, y una versión de “Jodida Pero Contenta” mucho más gitana en las voces para una mayor homogeneidad en el disco. Y esa es la pega de este disco porque después del variado debút, Concha nos ofrece un CD que de variaciones podríamos contar las justas.

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NIRVANA by taho4
marzo 21, 2007, 6:45 pm
Filed under: Biografias

Nirvana

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1.- El grupo.

La descarada contundencia de David Grohl a la batería, la robustez domada de Krist Novoselic al bajo, y el desgarro vocálico unido a los bisturetazos de guitarra de Kurt Cobain hacen de Nirvana un acontecimiento sonoro único en el panorama musical de principios de los ’90: con Nevermind, y especialmente con su archiconocido “Smells Like Teen Spirit”, inician la expansión a nivel mundial de lo que hasta ese momento era punk underground y rock alternativo, dando origen a un movimiento al que los medios de la época se referían como “grunge”.

2.- Su historia.

El germen de la banda que sería Nirvana nace al conocerse Kurt Cobain y Krist Novoselic en 1985. Después de pasar por varios nombres (Fecal Matter, Skid Row, Pen Cap Chew, Ed, Ted y Fred…) y baterías provisionales (Matt Lukin, Aaron Burckhard y Dale Crover), fichan a Chad Channing como batería en febrero de 1988 y dan su primer concierto en Vogue (Seattle). El primer single de Nirvana, Love Fuzz/Big Cheese, grabado ese mismo año en la discográfica Sub Pop, fue producido por Jack Endino (uno de los responsables de la expansión del “grunge” desde Seattle al mundo, véase el apartado dedicado al “grunge”). De este sencillo sólo se editaron 1.000 copias.

En junio de 1989, Sub Pop edita el primer LP de Nirvana, Bleach, que cuesta unos ridículos 606,17 dólares. Vende 35.000 copias; suficientes para convertirse en favorito de las emisoras universitarias estadounidenses y del indie europeo. Este álbum está influenciado principalmente por The Melvins, Mudhoney, y el rock clásico de los años 70s de Black Sabbath y Led Zeppelin.

A comienzos de los 90 el grupo cambió el batería Chad Channing por Dave Grohl y David Geffen les contrató para DGC Records. En las sesiones de grabación de un nuevo álbum, tanto el productor, Butch Vig, como la banda coincidieron en que los resultados de las mezclas no eran satisfactorios, así que se las entregaron a Andy Wallace para que las mejorara. Wallace llevó el álbum a una altura completamente diferente, añadiendo capas de reverberación y otros efectos de estudio para que el sonido no fuera tan oscuro, haciendo desaparecer sus raíces indie y creando un rock más amigable a listas y radio. El resultado: Nevermind.

El álbum Nevermind, publicado en septiembre de 1991, recibió certificación de triple platino en los Estados Unidos en menos de seis meses. “Smells Like Teen Spirit” recibió alta rotación en MTV y llegó al lugar número 6 en el Top 100 de la revista Billboard, inspirando a un puñado de imitadores y llevando el sonido grunge y alternativo a los listados. La popularidad del rock alternativo, así como el fin de la era del hair metal, son atribuidos a Nevermind.

Con 12 millones de copias vendidas, el 11 de enero de 1992 el álbum alcanzó la cima del listado de álbumes de Billboard, quitando del primer lugar a Dangerous de Michael Jackson, un hecho considerado símbolo de la subida de la música alternativa sobre el pop. Además, la llegada de Nevermind ayudó a la entrada a las listas de varios álbumes de grunge como Ten de Pearl Jam y Badmotorfinger de Soundgarden. Ese verano, en pleno julio olímpico, España acoge la gira de Nirvana, que llegan a Valencia y Madrid.

El 15 de diciembre de 1992, Nirvana lanza Incesticide, un álbum de caras B y rarezas en donde se recopilan temas hasta el momento inéditos y que sólo se habían tocado en conciertos. Varias de las sesiones radiales de la banda en la BBC y material temprano no publicado empezó a circular por medio de los círculos ilegales de venta de música; en este sentido, el álbum sirvió para frenar a los involucrados en el negocio, que incluía a seguidores que grababan conciertos sin autorización.

nirvana_kurt.jpgDirigidos por Steve Albini (conocido por su trabajo en Surfer Rosa de Pixies) Nirvana regresó al estudio para grabar lo que sería su tercer álbum. El grupo quería dejar a un lado el sonido comercial del Nevermind y hacer algo que sonara mejor, menos artificial. El resultado de este trabajo dio frutos cuando el 21 de septiembre de 1993 es lanzado In Utero, este álbum se iba a llamar originalmente I hate myself and I want to die pero sus compañeros convencieron a Kurt para que escogiera otro, el que conocemos. Y en efecto, este álbum no sonó tan comercial. Aunque “Heart-Shaped Box” tuvo buena recepción por parte de las emisoras alternativas y mainstream, e In Utero debutó en el número 1 en la lista de álbumes de Billboard, el álbum no gozó del mismo éxito de Nevermind.

El 18 de noviembre de 1993 Nirvana grabó en Nueva York el acústico MTV Unplugged donde tocaron con ellos, como invitados de honor, los integrantes de los Meat Puppets; también tocaron versiones de los Vaselines, David Bowie y Eugene Kelly, entre otros.

A comienzos de marzo de 1994, tras un concierto en Munich (como parte de un tour europeo) Kurt Cobain viaja de vacaciones a Roma con su esposa. Allí, Cobain trata de acabar con su vida ingiriendo tranquilizantes con champán; de vuelta en Seattle, dos semanas después, la policía detuvo un nuevo intento de suicidio. El 30 de marzo, Kurt entra en la clínica de rehabilitación Exodus, en Los Ángeles. Pero el 1 de abril escapa y su madre lo declara desaparecido. El 5 de abril, Cobain se quita la vida de un tiro en la cabeza; un electricista encontró su cadáver tres días más tarde.

Después de la muerte de Cobain, en noviembre de 1994 se editó la presentación grabada un año atrás en MTV Unplugged, bajo el título de MTV Unplugged in New York.

Dos semanas después del lanzamiento del Unplugged, una compilación de vídeo llamada Live! Tonight! Sold Out!! fue publicada. Cobain había compilado una parte significativa del vídeo, que documentaba casi todo el tour promocional de Nevermind.

Para frenar la ingente cantidad de discos no oficiales editados por doquier y a modo de tributo a Kurt, sus compañeros recopilan una selección de canciones del grupo en directo que ve la luz como From the Muddy Banks of the Wishkah en octubre de 1996.

3.- Su música.

Las primeras composiciones del grupo estaban llenas de viñetas sobre la vida de Aberdeen, el lugar de nacimiento de Cobain, y crueles caricaturas de sus habitantes. Cobain no se sentía satisfecho con la actitud moralista de los grupos hardcore (que se oponían a las drogas y al alcohol) y se inclinaba por otros grupos que consideraba más subversivos: los Flipper de San Francisco, que practicaban un rock lento e intenso, los Scratch Acid de Texas, con ruidos distorsionados y canciones inidentificables, y los Butthole Surfers de Austin, salvajes, plenos de humor infantil y de pesadillas sónicas. De los primeros copió la estructura musical, de los segundos los gritos desgarrados, y de los terceros su libertad anárquica. Y de los Melvins heredó la devoción por grupos como Black Sabbath y Led Zeppelin, por su metal denso y sus ritmos lentos.

En su exitoso Nevermind refinaron su sonido consiguiendo acceder al gran público. A parte de “Smells Like Teen Spirit”, canciones como “Come As You Are”, “Lithium”, “Polly” o “Something In The Way” contrastan notablemente con el carácter más corrosivo de “Breed”, “Territorial Pissings”, “Drain You” o “Stay Away”. Este dualismo sonoro marca un hito en la genialidad del grupo, al combinar el más puro estilo grunge con un refinamiento magistral, haciendo que el conjunto suene de forma única e irrepetible y catapultando la marca “sonido Nirvana” a la posteridad.

El Incesticide realmente tiene poco que ver con su disco anterior en lo que a exquisitez musical se refiere, ya que, a pesar de seguir en la misma línea, se decanta más por una vuelta a un grunge más seco con temas inéditos y rarezas. Aún y así, la originalidad y creatividad de la banda se muestra en uno de sus mejores momentos, con temas tan contundentes como “Been A Son”, “Dive” o “Aneurysm”.

Aunque la muestra más notoria de originalidad y creatividad, como decíamos antes, está por llegar. Con In Utero consiguen una gran perfección sonora dentro de su estilo: una batería contundente, un bajo soberbio, una voz desgarradoramente emotiva y una guitarra descomunal; hacen de este disco uno de sus mejores logros.

De todos modos, es en los directos donde se puede degustar todo el potencial de la banda: From The Muddy Banks Of The Wishkah es un soberbio ejemplo del sonido Nirvana en estado puro.

4.- Acerca del grunge.

El uso de guitarras distorsionadas, melodías repetitivas, y batería pesada son los ejes generales que definen el “grunge”, cuyo surgimiento como género y la acogida masiva de la audiencia se considera como una reacción contra el dominio popular del hair metal, representado por bandas como Poison, Ratt, o Def Leppard, que habían estado dominando los rankings musicales, especialmente en los Estados Unidos, por varios años. La música grunge puede ser contrastada con las letras machistas del hair metal, ya que posee mayor sensibilidad, y una marcada conciencia social.

Nirvana en conciertoEl grunge fue acogido por la juventud por su simple desafío a las entonces normas culturales. El gusto por la ropa cara fue cambiado a favor de las franelas, jeans y las Dr. Marten o botas opuestas (especialmente en Inglaterra donde los jóvenes vestidos así son llamados grungers). El tradicional Rock and Roll asociado al lujo fue rechazado durante el tiempo que predominó el grunge.

El sello de Seattle donde Nirvana empezó a publicar sus primeros singles y el primer disco, Sub Pop, siempre trató de consolidar su reputación de sello de élite, que aumentó cuando editaron unas camisetas del grupo con la palabra “Perdedor” impresa en el frontal, en una época en la que el resto del país reverenciaba al prototipo de yupi triunfador.

Bruce Pavitt y Jonathan Poneman, ejecutivos, Jack Endino, productor, y Charles Peterson, fotógrafo, fueron los responsables del estilo Sub Pop y dejaron su impronta en Sub Pop 200, un recopilatorio de tres EPs, acompañado de un libro con fotos que consagró los pelos revueltos y las camisas de leñador como elementos definitorios de la imagen Seattle. Alguien, probablemente Poneman, bautizó a esta movida con el nombre genérico de grunge: chapuza. La aportación de Nirvana a la colección fue la extraña y atípica “Spank Thru”. Los críticos la ignoraron y se centraron en las aportaciones más agresivas de Tad, Mudhoney y Soundgarden.

Una copia de Sub Pop 200 llegó a manos del crítico más importante y veterano de la escena musical británica, John Peel, que se encargó de publicitar el disco en su programa de la BBC y su columna del diario “The Observer”. Rápidamente el interés de la prensa británica se desplazó de Manchester a Seattle, presentándose la movida Seattle como el acontecimiento musical de la década. Sin embargo, mientras en Gran Bretaña la prensa musical se deshacía en elogios sobre el sonido Seattle, lo cierto es que poca gente en la propia ciudad había oído hablar de Mudhoney, y que nadie mencionaba a Nirvana en la prensa local. Sólo Soungarden contaba con una relativa celebridad. Este enfoque marcó el inicio de la expansión del grunge por todo el mundo.

5.- Su legado.

No cabe duda el admitir que el alma de Nirvana era Kurt Cobain. La gente admiraba a Cobain porque sus canciones capturaban lo que todo el mundo sentía incluso antes de que lo sintieran. Sus batallas –con la droga, con la fama, con su propia identidad- resumieron el drama generacional de una época. Kurt, que desde la infancia se había sentido marginado, estaba atónito –y confundido, y asustado y asqueado y, para decir toda la verdad, no del todo molesto (nadie forma un grupo con la idea de permanecer siempre en el anonimato) ante la idea de haberse convertido en una estrella. Sus contemporáneos no veían nada malo en que Cobain recorriera la tribuna de las estrellas del rock a trompicones, que le gustara más interpretar el papel de tonto que el de héroe, que consumiera drogas para obtener alivio en lugar de placer.

Pero, sea cual sea la importancia de Cobain como símbolo, hay algo que está claro: él y su banda, Nirvana, marcaron el fin de una época y el principio de otra en el mundo del rock & roll. En esencia, Nirvana transformó los ochenta en los noventa.

Por supuesto, no lo hicieron ellos solos –el cambio cultural nunca es tan simple. Pero no cabe ninguna duda: en 1991, Smells Like Teen Spirit marcó un momento definitorio en la historia del rock. Una canción política que no menciona la política, un himno cuya letra no se entiende, un éxito enormemente popular que denuncia el comercialismo, un grito colectivo de alienación, fue el (I Can Get No) Satisfaction para un tiempo nuevo y una nueva tribu de jóvenes desengañados. Fue un ‘que os den’ gigante, una declaración extremadamente satisfactoria sobre la incapacidad de estar satisfecho.

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DISCOGRAFÍA:

  • Bleach (1989)
  • Nevermind (1991)
  • Incesticide (1992)
  • In Utero (1993).


Discografía póstuma:

  • MTV Unplugged in New York (1994)
  • Singles Box (1995)
  • From The Muddy Banks Of The Wishkah
  • Nirvana (2002)
  • With The Lights Out (2004)

Otros discos póstumos:

  • serie Outcesticides
  • Live At Coliseum, Seattle, 09-11-1992
  • Live in Europe, 1994
  • A Season in Hell
  • The Ultimate Collection
  • The Very Best
  • Tribute to Nirvana

 

Por taho4

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Half Foot Outside by resacamusical
febrero 24, 2007, 12:55 pm
Filed under: Biografias

Half Foot Outside

Los inicios de Half Foot Outside en el mundo de la música se remontan a 1995, cuando cuatro amigos de la infancia, Carlos Leoz (voz y guitarra), Israel Medina (bajo), Edu Ugarte (batería) y Brian Hunt (guitarra y voz) deciden poner en marcha un proyecto en el que ya llevan 10 años y en el que disco tras disco han ido creciendo y evolucionando de una manera envidiable. Y es que si llevan una década juntos, por algo será.

 

Con bandas como Hüsker Dü o The Replacements como referentes, en 1998 editan su primer álbum, “So Called…” (Brutus Discos, 1998). Un álbum que sirve para afianzar la música de un grupo que va cogiendo forma en su estilo y que poco a poco introduce elementos del indie rock más inquieto. De esta voluntad de experimentación e investigación con otros sonidos nace “Paint Red” (Underhill Records, 1999). A partir de este momento, el sello barcelonés BCore empieza a mostrar su interés por ellos. Al principio, sólo se encargaba de la distribución de los discos, pero su confianza en Half Foot Outside hizo que entraran a formar parte del sello, incluso antes de escuchar su tercer álbum.

Para muchos, “Paint Red” es el álbum que le abre el camino a su consolidación como grupo y la de su sonido, que ya iniciarán con su siguiente álbum, “New Ad Ideas” (BCore, 2001), un álbum de indie rock imponente en el que ya van asentando la base de su sonido actual. En la producción trabajan Santi García y Xavi Navarro, que consiguen que los once del álbum formen una estructura redonda, perfectamente entrelazada y arreglada, en la que no sobra ni falta nada.

“It’s being a hot hot summer” (BCore, 03) marca un antes y un después en el sonido del grupo y hace que, hasta aquí, haya sido el disco más aclamado. Junto con el “New ad ideas”, lograron destacados puestos en algunas de las listas más importantes de lo mejor del año. Consiguieron un disco valiente y elaborado, en el que ya se notaba que su sonido había tomado un rumbo fijo, lo que denotaba su madurez como grupo. Volvieron a contar con el mismo equipo de grabación y producción, lo que les ayudó a llegar al máximo desarrollo de las ideas expuestas en su anterior trabajo.

Tras año y medio de gira constante del “it’s being a hot hot summer”, deciden centrarse en la composición de su próximo disco. Son once temas los que componen el disco “Perfect from the distance”(Astro, 06), en el que alcanzan su techo compositivo y un discurso propio, fieles únicamente a los dictados de su propio instinto. Consiguen llamar la atención del productor neoyorquino John Agnello, quien se traslada a los estudios Odds de Cádiz para la producción del disco.

A lo largo de todos estos años, Half Foot Outside se han consagrado como uno de los mejores grupos sobre los escenarios, ofreciendo más de 350 conciertos en varias giras estatales completas y dos giras internacionales que los ha llevado por gran parte de Europa. Además, han compartido festivales y escenarios con bandas como Fugazi o Pixies.

Enlaces :

Web del Grupo

My Space

RM



Matt Elliott by resacamusical
febrero 22, 2007, 1:13 pm
Filed under: Biografias

Matt Elliott

Discografia:

En el proyecto Third Eye Fundation nos dejó el legado :

• Semtex LP/CD (1996)
• In Version LP/CD (1996)
• Universal Cooler 7″
• Semtex 12″
• Third Eye Foundation / KS Kollective split 7″
• Ghost LP/CD (1997)
• Sound Of Violence 12″/CD
• Third Eye Foundation / V/vm split 12″
• Fear Of A Wack Planet 12″/CD
• You Guys Kill Me LP/CD (1998)
• In Bristol With A Pistol 7″/CD
• What Is It With You 12″/CD
• Little Lost Soul LP/CD (2000)
• I Poo Poo On Your Juju LP/CD (2001)

• Collected Works (2006)

En su proyecto como Matt Elliott :

● “Failing Songs” ( 2006 )
● “Drinking songs” ( 2005 )
● “The Mess We Made” ( 2003 )

Chicha:

Matt Elliot es originario de Bristol.

1. Protohistoria: Third eye fundation

THIRD EYE FOUNDATION fue uno de los proyectos de avant-rock más excitantes de la pasada década, de los pocos en llevar las enseñanzas de My Bloody Valantine un poco más allá de donde lo había dejado Kevin Shields en el monumental “Loveless”. Esto lo hicieron a zarpazos de drum n´bass en una de tantas bizarras mixtificaciones propias de una época (mediados de los 90) y un contexto ( la Inglaterra subterránea de la era brit-pop, la de Autechre, Bark Psychosis, Main, Seefeel, Disco Inferno, etc…) donde se tomaba la música en toda su amplitud como un vehiculo lúdico hacia regiones insólitas e inexploradas y que, teniendo en cuenta la cantidad, calidad y singularidad, tarde o temprano, se redescubrirá con la misma pasión que hoy miramos el legado oculto de visionarios como United States Of America o Sagittarius.

Tras la nomenclatura THIRD EYE FOUNDATION estaba nuestro hombre, Matt Elliott.
Siempre lo recordaremos por las extremas travesías a la cabeza de ese gran engendro de ritmos poderosos y atmósferas asfixiantes llamado The Third Eye Foundation.

Hoy Matt Elliott vive en Francia y su música sigue igual de hiriente y áspera, solo que ha dejado (hace un tiempo ya!) la electrónica, para adentrarse y empaparse de las sonoridades folk de Europa del Este y sobretodo de la toda la zona ex-soviética. Orfebre del ruido, el Matt Elliott de Bristol brindó al mundo en los noventa una explosión de noise agitado con drum’n’bass que ocultó bajo el nombre artístico de “The Third Eye Foundation”. Así pasó unos cuantos años y trabajos como “Ghost” o “You Guys Kill Me” en los que pesaba la melancolía, el sentimiento triste, también la locura, expresada a base de electrónica pesada y programación frenética.

Tras autoeditarse su debut, “Semtex”, primer álbum de The Third Eye Foundation comienza su andadura entre la electrónica y el noise. El segundo disco, “Ghost” de corte mucho más ambiental y oscuro comienza a introducirse en el drum’n’bass, breakbeat y hip-hop. “You Guys Kill Me”, “Little Lost Soul” y “I Poopoo On Your Juju”, hacen su obra más accesible y abierta.

2. Historia:

“The Third Eye Foundation” se quitó la máscara y Matt Elliott apareció firmando un disco en el que el rastro del orfebre se podía seguir pero apenas, regresaría al ruedo ya convertido en Matt Elliot dejando de lado el proyecto anterior con “The Mess We Made” (2003), un trabajo duro y no apto para todos los públicos que le puso en lo más alto de las listas de lo mejor de 2003.

Hacía ya dos años que se había instalado en Francia y el parto le salió demasiado humano. La máquina perdió la partida y en su lugar brotaron pianos, contrabajos, guitarras secas. No perdió en el camino su atmósfera pesada y torturada ni cierto toque de la casa, pero la electrónica se puso al servicio de la vía artesanal. El sample como pincel para detallar sobre un lienzo de artesano de minimalismo. No era un trabajo fácil pero la crítica aprobó la mutación y vió que era bueno, muy bueno, el esfuerzo de Elliott hacia la humanización de la máquina.
Poco más tarde, presenta su trabajo en España junto a Smog y después con Emak Bakia, además de figurar en los carteles del Tanned Tin (2003) y Primavera Sound (2004).

Dos años mas tarde, en 2005 y distribuido aquí por Acuarela, aparece con “Drinking songs” sigue por el camino de la desnudez. Las ocho nuevas composiciones ruedan de nuevo con alma triste y pesadumbre, pero el peso eléctrico queda más sepultado si cabe por voz, guitarras y piano que sirven para adentrarse en el abismo de los camaradas ahogando sus penas en alcohol o en una muerte cierta y a la deriva como evoca en “The Kursk”. Frente a la borrosa portada de “The Mess We Made”, ahora un grabado ilustra al bebedor con los ojos cerrados y un pitillo humeando en la sien, entregado a la introspección mientras los ceniceros se llenan y las botellas se vacían. A su lado, un inquietante gato negro mira desde la esquina de una taberna de principios de siglo. Es la cubierta de un disco en el que Plastikman, Leonard Cohen y Hood se citan para emborracharse y conjurar dentro de un mismo cuerpo.
Poca distancia hay entre versos como “Boca abajo y jodido de nuevo / sabor a sangre otra vez“ (“C. F. Bundy”) y “parece que solo sabemos responder en especie / y el ojo por ojo únicamente nos deja ciegos” (“What´s wrong”). Ambos forman parte de un mismo estado de ánimo: la desesperación que busca la purga trago a trago limpio. Tal es así que, entre esas constantes grietas de una pareja que se desmorona a pasos agigantados en las reflexiones de los monólogos interiores del autor, se intercala “The Kursk”, un bellísimo recuerdo a los fallecidos en el accidente de aquel submarino ruso que pone los pelos de punta (“El agua sube y lentamente morimos / nosotros no veremos la luz otra vez / no veremos a nuestras esposas otra vez“ ). Una pieza que encaja formal y espiritualmente en un álbum que, se advierte en las notas, ha de tomarse como tal únicamente en sus primeros siete cortes.

El disco marca su evolución hacia un folk torturado que hunde sus raíces en la electrónica y la música coral en un sentido “soviético” y decadente. Claro que hay excepciones, y Matt Elliott también tiende un puente a las épocas de “The Third Eye Foundation” cuando para cerrar este trabajo con “The Maid we messed” desata de nuevo el ritmo electrónico frenético en una odisea de casi media hora que desemboca en piano mínimo y sintetiza esa metamorfosis de su caparazón hecho máquina.

El útlimo retoño hata la fecha se llama “Failing Songs” (2006) , el cual es el tercer disco bajo su nombre real y quizás el más atormentado, pareciera que algo fuese a estallar en cualquier momento, pero no, sólo continúa la agonia.
Es increíble como este músico británico logra afectar, dañar….. . Matt Elliott siempre ha tenido ese don, sea el estilo musical que sea desde donde apunte, siempre tira a matar.
El uso de la palabra “canción” en el título es un signo a tener en cuenta. Porque hablamos de canciones. Canciones donde las melodías sutiles contrastan con la dureza de palabras, porque Failing Songs es una ruda constatación del fracaso. Los textos contienen la repulsa de su autor, que se debate entre la desesperanza y la fría cólera, a la evolución militarista del mundo. Composiciones tan sublimes como melancólicas, empapadas de música balcánica, griega, y de más allá, a veces puntuadas con guitarras de tinte español (siendo entonces esa guitarra el instrumento predilecto, omnipresente aunque frecuentemente conjugado con la pereza del violonchelo) . Failing Songs es de esos discos que uno aprecia tanto en compañía como a solas, un álbum que agarra y no suelta, de los que uno no se aleja porque su sitio es justo al lado del lector de CDs, justo a mano. Una música de fiesta triste que ilumina el corazón del oyente.

Matt Elliott abandona definitivamente el rastro electrónico que se veía en sus dos primeras obras en solitario y sucumbe al influjo de la música balcánica y la crudeza de la guitarra, con composiciones que te atrapan y no te sueltan. Lo que dejaba intuir en temas claustrofóbicos como “The Kursk” aquí lo magnifica hasta el infinito.
Doce cortes sublimes, que parecen sacados de una banda sonora de Emir Kusturica y que sin embargo “apestan” a Matt Elliott por los cuatro costados. Los coros le confieren una intensidad como nunca antes había logrado. Música solemne para corazones rotos y almas desesperadas -el tema ‘Desamparado’ es buen ejemplo de ello-, que seguro que encuentran un bálsamo reparador en estas composiciones. “Our Weight In Oil”, “The Seance” o la propia “The Failing Song” han pasado por derecho propio al listado de clásicos del músico de Bristol, a quien veremos presentándolas en directo en nuestro país en la primavera de este 2007.

Enlaces de inerés :

The Thid Eye Fundation